El índice de riesgo país, elaborado por la banca JP Morgan, culmina septiembre consolidado por encima de los 600 puntos básicos, tras haber tocado picos cercanos a las 640 unidades durante las ruedas más fuertemente vendedoras del periodo. Este repunte interrumpió la relativa calma de meses anteriores y reflejó un castigo directo sobre los títulos de renta fija soberana en dólares (hard dollar), que sufrieron mermas mensuales promedio de hasta el 6%.
La presión sobre los activos domésticos estuvo ineludiblemente ligada a un escenario internacional complejo. Entre los principales factores externos sobresalieron la persistencia de tasas elevadas en los bonos del Tesoro de los Estados Unidos —con el rendimiento a 10 años operando en niveles históricamente altos— y las tensiones geopolíticas globales, variables que reconfiguraron el apetito global por riesgo y afectaron de lleno a los mercados emergentes.
En el segmento de la renta variable, el índice S&P Merval también sintió el impacto del mes, acumulando números en rojo y cotizando en mínimos de los últimos meses medidos en moneda dura. Pese a que las últimas ruedas del mes mostraron rebotes técnicos y una leve estabilización gracias a compras selectivas, el clima financiero se despide con extrema selectividad por parte de los inversores y un costo de financiamiento externo todavía desafiante para el país.





