Este domingo, el barrio porteño de Palermo se transformó en el epicentro del automovilismo mundial con la presentación de Franco Colapinto. En un circuito callejero de dos kilómetros diseñado sobre las avenidas Del Libertador y Sarmiento, más de 600 mil fanáticos se congregaron desde la madrugada para ver al primer argentino que maneja un Fórmula 1 en las calles porteñas. A bordo del Lotus E20 de 2012, con el motor Renault V8 rugiendo y los colores oficiales de BWT Alpine, el piloto pilarense estremeció al público con una serie de «donas» y aceleraciones que marcaron el regreso de la adrenalina de la F1 a la ciudad tras 14 años.
La jornada estuvo cargada de momentos emotivos que trascendieron lo deportivo. Uno de los puntos más altos fue el reencuentro de Franco con su abuela en los boxes, una de las principales razones por las que el piloto impulsó la realización de este evento en el país. Además, Colapinto rompió todos los protocolos al bajar del auto para acercarse a las vallas y saludar de cerca a la multitud. Entre los presentes se destacaron figuras como Bizarrap, el Jefe de Gobierno Jorge Macri, y deportistas como Leandro Paredes y Miguel Merentiel, quienes no quisieron perderse la exhibición del joven que está haciendo historia en la máxima categoría.
El broche de oro llegó con el tributo a la historia grande del deporte nacional. Colapinto recorrió el trazado al mando de la histórica Flecha de Plata, el monoplaza con el que Juan Manuel Fangio se consagró campeón mundial. Portando un casco réplica del «Chueco» y una bandera argentina en su mano, Franco desfiló saludando a una multitud que lo ovacionó al grito de «Olé, olé, Franco, Franco». Al finalizar, el piloto de Alpine expresó su emoción ante los medios: “Realmente cumplí mi sueño; volver a casa y sentir este cariño es algo que no me imaginaba”






