La economía argentina inició el año con indicadores positivos al registrar un crecimiento del 0,7% en su Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el trimestre anterior. Según el informe oficial publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la medición interanual arrojó una expansión más consolidada del 2,3%. Tras conocerse las planillas técnicas, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó a través de sus redes sociales que el nivel de actividad general alcanzó un récord histórico, encadenando además su octavo trimestre consecutivo en terreno expansivo bajo el indicador de tendencia-ciclo.
Al desglosar el comportamiento desde la perspectiva de la demanda, el motor principal del crecimiento estuvo liderado por el sector externo, con un fuerte incremento de las exportaciones que treparon un 9,8% en relación al mismo período del año anterior. En sintonía, el consumo privado también mostró dinamismo con un alza interanual del 2,7%, un factor que se vio parcialmente estimulado por una mayor flexibilización en el ingreso de bienes importados. En la vereda opuesta, las variables de la inversión macroeconómica y las importaciones totales exhibieron contracciones interanuales del 11,6% y 7,5% respectivamente, marcando los puntos de retroceso más notorios de la balanza.
Por el lado de la oferta sectorial, el repunte económico estuvo traccionado con fuerza por las actividades vinculadas a los recursos naturales. El sector de la Pesca encabezó los incrementos con una disparada del 27,5% interanual, seguido de cerca por el complejo de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura con una notable recuperación del 18,1%, y la Explotación de minas y canteras con un 12,3%. Sin embargo, la reactivación generalizada no fue uniforme en todo el entramado productivo: la Industria manufacturera padeció una caída del 1,7% interanual y la Administración pública se retrajo un 1,4%, lo que le restó algo de impulso al avance general del PIB en el inicio del año.





