La Puskás Aréna de Budapest fue el escenario de una final dramática y de altísima intensidad que consagró nuevamente al Paris Saint-Germain de Luis Enrique como el monarca del fútbol europeo. El encuentro comenzó cuesta arriba para el campeón defensor, ya que el Arsenal de Mikel Arteta golpeó de manera temprana a los 5 minutos del primer tiempo con un gol del alemán Kai Havertz. A partir de allí, el conjunto inglés se replegó tácticamente haciendo valer su sólida estructura defensiva, lo que obligó a los parisinos a mantener una posesión paciente pero infructuosa durante toda la primera mitad del juego.
La insistencia del elenco francés encontró su recompensa en el complemento, cuando a los 60 minutos el árbitro alemán Daniel Siebert cobró una infracción sobre Khvicha Kvaratskhelia dentro del área. El encargado de ejecutar la pena máxima fue el delantero Ousmane Dembélé, quien no falló desde los doce pasos e igualó el marcador a los 64 minutos. A pesar de los intentos de ambos equipos y de un remate al palo por parte de Kvaratskhelia, el empate 1-1 persistió durante el tiempo reglamentario y la posterior prórroga de 30 minutos, trasladando la definición de la «Orejona» de forma inevitable a la tanda de penales.
En la definición desde el punto del penal, la efectividad y la templanza estuvieron del lado del PSG. Para los dirigidos por Luis Enrique anotaron Gonçalo Ramos, Désiré Doué, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo, mientras que el arquero David Raya le contuvo el remate a Nuno Mendes. Por el lado de los Gunners, Viktor Gyökeres, Declan Rice y Gabriel Martinelli convirtieron sus ejecuciones, pero el fallo de Eberechi Eze y el tiro desviado por encima del travesaño del defensor brasileño Gabriel Magalhães sentenciaron el 4-3 definitivo. Con este resultado, el Paris Saint-Germain selló su bicampeonato consecutivo y alzó la segunda Champions League de su historia institucional.





