El Estadio Ciudadde México (Azteca) se vistió de gala para dar inicio a la Copa del Mundo, y la Selección Mexicana no defraudó a su afición. En un partido vibrante y cargado de la adrenalina propia de una inauguración, el conjunto local impuso condiciones desde los primeros minutos gracias a una propuesta ofensiva y vertical. El grito de gol no tardó en llegar por obra de Julián Quiñones, quien mandó el balón al fondo de la red para desatar la locura en las tribunas y poner en ventaja al Tri antes de que el rival pudiera asentarse en la cancha.
Sin embargo, la fiesta futbolística no estuvo exenta de dramatismo y juego fuerte. El encuentro comenzó a calentarse en el complemento, obligando al cuerpo arbitral a tomar medidas severas para mantener el control. El conjunto africano sufrió un durísimo golpe al quedarse con de manera prematura con nueve hombres tras las sucesivas expulsiones de Sithole y Zwane. México tampoco se salvó de la rigurosidad del juez principal, ya que el defensor César Montes vio la tarjeta roja, dejando al cuadro local con diez elementos para el tramo final del juego.
A pesar de las alteraciones tácticas por las expulsiones, la jerarquía mexicana terminó por sepultar las esperanzas de Sudáfrica. Raúl Jiménez, con el instinto goleador que lo caracteriza, liquidó el encuentro con una soberbia definición que selló el 2 a 0 definitivo. Con este resultado, México no solo suma sus primeros tres puntos clave en la fase de grupos, sino que da un golpe de autoridad ante los ojos del planeta, demostrando que está listo para hacer valer su condición de local en la máxima justa mundialista.





