Franco Colapinto llega al Gran Premio de Mónaco en el mejor momento de su temporada en la Fórmula 1. El piloto argentino viene de encadenar dos actuaciones consagratorias en la zona media de la parrilla, tras un notable séptimo puesto en Miami a principios de mayo y un superlativo sexto lugar en el exigente trazado de Canadá. En ambas citas, Colapinto se consolidó como la referencia absoluta sobre sus rivales directos por una marcada diferencia; sin embargo, el mítico circuito urbano de Montecarlo presenta un desafío completamente diferente que pone en jaque la principal virtud de su coche.
De cara al fin de semana, el argentino advirtió con preocupación sobre una debilidad de Alpine que adquiere un peso crítico en las calles del Principado: el déficit de rendimiento durante las jornadas de clasificación. Mientras que el monoplaza responde de manera excelente con el ritmo de carrera los domingos, las dificultades para extraer el máximo potencial a una sola vuelta rápida los sábados pueden condicionar por completo todo el evento, en un circuito donde la posición de salida lo es prácticamente todo.
«Si miramos hacia atrás, creo que nuestra fortaleza ha estado claramente en las carreras, y aquí no se puede adelantar», señaló Colapinto este jueves en el paddock. Consciente de que largar atrás en Mónaco arruina cualquier estrategia, el piloto remarcó la urgencia de revertir esta tendencia junto a su equipo técnico: «Estamos tratando de entender por qué no somos tan competitivos como esperábamos en clasificación y qué necesitamos mejorar en ese aspecto para ser más fuertes los sábados», concluyó de forma contundente.





