El viaje del papa León XIV al subcontinente comenzó a tomar forma definitiva tras la audiencia privada celebrada este jueves en el Vaticano, donde el mandatario peruano, José María Balcázar Zelada, certificó oficialmente el desembarco del pontífice en su país adoptivo para la primera quincena de noviembre. Según altas fuentes de la Santa Sede consultadas por este medio, la planificación de este recorrido por la región está directamente ligada a una gira extendida que incluirá también a la Argentina y a Uruguay. La confirmación formal de las fechas de todo el itinerario regional se encuentra en su fase final de diagramación en Roma.
La llegada del primer pontífice estadounidense —quien además posee la nacionalidad peruana y vivió la mitad de su vida sacerdotal como misionero y obispo en el país andino— genera una enorme expectativa en la Casa Rosada y en la Iglesia local. Las gestiones diplomáticas entre el Gobierno nacional y el Vaticano se intensificaron fuertemente desde mayo, cuando el canciller Pablo Quirno y la ministra Sandra Pettovello mantuvieron encuentros clave con la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). El propio presidente Javier Milei calificó semanas atrás como «altamente probable» la concreción de una visita que buscará saldar una de las grandes asignaturas pendientes de la Santa Sede con el Cono Sur.
Aunque el itinerario oficial en territorio nacional todavía no fue revelado, en los ámbitos eclesiásticos locales ya se evalúan la logística y los escenarios para los encuentros masivos, habiéndose mencionado incluso al estadio Monumental de River Plate para una eventual celebración litúrgica central. La concreción de este viaje marcará un hito histórico de profunda carga simbólica para la comunidad católica argentina, al poner fin a un período de casi cuatro décadas sin visitas de un sumo pontífice al país, luego de que el papa Francisco falleciera en 2025 sin haber podido regresar a su tierra natal durante sus doce años de pontificado.





