Los líderes mundiales se reúnen esta semana en la sede de la organización bajo la presión de las guerras en Ucrania, Gaza, Irán, Sudán, Congo y Myanmar, mientras el cambio climático, la crisis económica y el desarrollo de la inteligencia artificial suman nuevos retos a la gobernanza global. La cumbre de alto nivel contará con discursos clave de mandatarios como Donald Trump, Emmanuel Macron y Lula da Silva, quienes abordarán la capacidad de los gobiernos para coordinar respuestas efectivas frente a la escalada de conflictos y las crecientes desigualdades internacionales.
La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los ejes centrales de las discusiones, impulsada por el rápido crecimiento tecnológico y la ausencia de normativas de alcance global. La agenda del Consejo de Seguridad incluirá una sesión especial sobre el impacto y los riesgos de la IA, impulsada por advertencias de referentes tecnológicos sobre la necesidad de mantener el control humano sobre estas herramientas. En paralelo, los debates diplomáticos también contemplarán los efectos económicos de las rutas marítimas bloqueadas y las interrupciones en las cadenas de suministro mundiales.
El evento estará marcado por ausencias y presencias de alto perfil político que condicionarán el desarrollo de las negociaciones multilaterales. Mientras que figuras como el presidente ucraniano Volodimir Zelensky y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu intervendrán de manera presencial o telemática —como en el caso del líder palestino Mahmoud Abbas—, otros líderes de peso como Xi Jinping y Vladimir Putin no asistirán a la cumbre. No obstante, las recientes señales financieras de Estados Unidos, que regularizó parte de sus deudas presupuestarias con el organismo, aportaron un alivio temporal a la compleja situación económica de la institución.
En este escenario de profunda polarización y crisis institucional permanente, el embajador de Francia ante la ONU y diversos analistas internacionales recalcaron la importancia de revalorizar el multilateralismo. A pesar de los recortes operativos sufridos por el organismo debido a dificultades financieras, los 193 Estados miembros mantienen sobre la mesa un paquete de reformas estructurales para actualizar instituciones clave, como el Consejo de Seguridad, buscando garantizar que la cooperación diplomática continúe siendo la vía preferida frente a la confrontación.





