El riesgo país de la Argentina experimentó un desplome significativo, posicionándose cerca de los 450 puntos básicos, lo que representa su nivel más bajo en los últimos años. Este retroceso se disparó como reacción directa a la decisión de la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P), que elevó la nota de la deuda soberana de «CCC» a «B-«. Los mercados financieros globales y locales validaron de inmediato este cambio de perspectiva, generando una fuerte ola de optimismo entre los inversores y acelerando la compresión de tasas de los títulos públicos.
La mejora en la calificación por parte de S&P se fundamentó en la consolidación del superávit fiscal y en una notable desaceleración de la inflación, pilares que el Gobierno viene sosteniendo en su programa económico. Según la agencia, estos factores reducen los riesgos de un incumplimiento de pago a corto plazo y mejoran las proyecciones de financiamiento. Como respuesta, los bonos en dólares bajo legislación extranjera y local registraron subas de hasta un 5% en una sola jornada, liderando las ganancias en los mercados internacionales.
Analistas de la City porteña y de Wall Street coinciden en que perforar la barrera de los 500 puntos deja al país en una posición mucho más favorable para concretar el esperado regreso a los mercados de crédito internacionales. No obstante, advierten que para consolidar esta tendencia y aspirar a una calificación de grado de inversión, el Banco Central aún debe resolver la salida del cepo cambiario y acumular un mayor volumen de reservas internacionales netas que garanticen la sostenibilidad de los pagos futuros.





