Un dron kamikaze ruso modelo Geran-2 (equivalente a los Shahed de diseño iraní) impactó y explotó esta madrugada en el techo de un edificio residencial de diez pisos en la ciudad de Galați, en el este de Rumania. El incidente se produjo en el marco de una ofensiva aérea de Moscú dirigida contra la infraestructura civil y portuaria de Ucrania en la región colindante del río Danubio. La violenta detonación del aparato destruyó la planta superior de la estructura y provocó un incendio inmediato, lo que obligó a los servicios de emergencia a evacuar de urgencia a unos setenta residentes.
El Ministerio de Sanidad rumano confirmó que el ataque causó heridas de diversa consideración a dos civiles: una mujer de 53 años que sufrió quemaduras de primer y segundo grado en las piernas, y un adolescente de 14 años con lesiones en los antebrazos. Ante la intrusión en el espacio aéreo, el Ministerio de Defensa activó los protocolos de seguridad y desplegó dos aviones de combate F-16 desde la base militar de Fetești, junto con un helicóptero de la Fuerza Aérea. Aunque los pilotos contaban con autorización expresa para derribar el objetivo, el proyectil impactó en la zona urbana a las 02:00 hora local antes de poder ser interceptado.
Este hecho representa el primer impacto directo de un vehículo no tripulado ruso contra una zona residencial habitada dentro de las fronteras de un país miembro de la Alianza Atlántica desde el inicio del conflicto en 2022. El presidente de Rumania, Nicușor Dan, calificó la situación como el incidente más grave registrado en territorio nacional y convocó de urgencia al Consejo Supremo de Defensa. Mientras las autoridades evalúan si el daño afectó la estabilidad estructural del complejo, el gobierno rumano ya solicitó formalmente a la OTAN el envío inmediato de mayores capacidades de defensa antiaérea para resguardar la frontera exterior del bloque de posibles desvíos o fallos en las incursiones rusas.





