En el marco del megaproyecto Argentina LNG, este martes se conocerán las ofertas para definir qué empresa fabricará los caños del gasoducto troncal de 527 kilómetros que conectará Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, con Sierra Grande, en Río Negro. La compulsa contempla una cifra estimada en USD 2.000 millones para la provisión de tuberías de dimensiones inéditas en el país —incluyendo dos gasoductos de 48 pulgadas y un poliducto de 24 pulgadas—, consolidándose como la mayor compra de caños en la historia energética argentina.
La obra forma parte de una iniciativa de gran escala presentada bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la cual contempla una inversión total proyectada en USD 51.000 millones. La infraestructura requerida incluye no solo el trazado del ducto, sino también la construcción de una planta de tratamiento en Neuquén y la instalación de dos buques fábrica licuefactores (FLNG) en el Golfo San Matías, desde donde se procesará el gas extraído de la formación Vaca Muerta para su posterior exportación.
De acuerdo con las previsiones de la compañía, la decisión final de inversión se firmará en poco más de un mes con vistas a iniciar las operaciones hacia 2031. Con una capacidad inicial de procesamiento de 12 millones de toneladas anuales de GNL —escalable a 18 millones—, el consorcio proyecta generar ingresos por exportaciones del orden de los USD 10.000 millones al año, marcando un hito decisivo en el desarrollo y la proyección internacional del perfil energético nacional.





