La tensión en la planta de tractores Pauny, ubicada en Las Varillas (Córdoba), alcanzó un punto crítico tras la decisión de sus 450 trabajadores de permanecer en el establecimiento realizando retención de tareas. La medida fue adoptada en asamblea luego de que la empresa no presentara ningún plan para cancelar los dos meses de sueldos adeudados ni para regularizar la falta de aportes retenidos, un problema de cobros que la plantilla arrastra desde hace un año y medio.
El conflicto se profundizó al fracasar las audiencias llevadas a cabo con la mediación de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) San Francisco. Desde el gremio remarcaron la incertidumbre y el impacto social en los operarios, de los cuales varios ya han sufrido desalojos. A esto se suma el delicado panorama financiero de la firma, que acumula cheques rechazados por unos $1.000 millones y promete la llegada de un inversor que aún no se concreta.
La dirigencia sindical advirtió que la crisis de Pauny afecta de forma directa a la cadena de proveedores metalúrgicos de la zona y atribuyó el deterioro paulatino de la producción a la imposibilidad de competir en precio y tecnología frente al incremento de la importación de maquinaria agrícola proveniente de Asia.





