A casi una semana de haber sufrido el hackeo más importante de su historia, Binance hizo públicas las primeras conclusiones sobre las causas y los autores del millonario ataque cibernético. A través de un informe preliminar, la compañía reconoció haber atravesado un incidente de alta complejidad que combinó múltiples vectores de vulnerabilidad. En línea con los datos difundidos recientemente por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la firma cripto señaló directamente a la República Popular Democrática de Corea como la responsable detrás de la maniobra.
De acuerdo con el documento oficial, la ofensiva no respondió a una falla aislada ni a un simple fraude de tipo phishing, sino a una operación minuciosa desarrollada en etapas. Entre las metodologías utilizadas sobresalieron sofisticadas tácticas de ingeniería social —tales como simulacros de entrevistas laborales para engañar al personal—, la descarga de software malicioso, la vulneración de herramientas de inteligencia artificial internas y métodos avanzados para burlar la autorización de transacciones.
Pese a la magnitud del golpe financiero, la empresa ratificó que asumirá la totalidad de las pérdidas para garantizar que ningún usuario se vea afectado. Según detallaron, al 31 de octubre de 2026 ya se logró reponer el 98% de los tokens afectados —cifra corroborable en su portal de Prueba de Reservas— y se avanza en la adquisición de los remanentes de menor liquidez, mientras que cerca de 2.850 millones de dólares en activos digitales robados permanecen congelados o interceptados.





