Durante un encuentro con la alta cúpula militar del país persa, Khamenei sentenció que las fuerzas iraníes determinarán el momento y las condiciones para poner fin al conflicto si Washington o Tel Aviv deciden reanudar las ofensivas. La advertencia se produjo acompañada de duras declaraciones de la cancillería iraní, que desestimó las presiones diplomáticas del continente europeo al asegurar que ya no existen «líneas rojas» en su estrategia defensiva.
El clima de hostilidad se intensificó tras reportarse nuevos incidentes graves en el estrecho de Ormuz, donde petroleros han sufrido explosiones a causa de minas navales. Teherán mantiene restricciones sobre este paso estratégico clave para el comercio de crudo, mientras Estados Unidos sostiene el cerco sobre los puertos iraníes e incrementa la presión con nuevas sanciones económicas.
A pesar de las gestiones diplomáticas encabezadas por delegaciones regionales de Qatar y países miembros del Pacto de La Meca para intentar reflotar las conversaciones de paz, el diálogo entre Washington y Teherán continúa estancado. Las especulaciones sobre un eventual recrudecimiento de las acciones bélicas mantienen en alerta máxima a la región.





