El encuentro quedó sellado tempranamente a los 27 minutos del primer tiempo, cuando Lautaro Di Lollo conectó de cabeza un tiro de esquina ejecutado por Sebastián Villa para convertir el único gol de la tarde. Sin embargo, el desarrollo estuvo fuertemente signado por las incidencias arbitrales: River debió afrontar casi todo el partido en inferioridad numérica tras la expulsión de Lucas Martínez Quarta a los 8 minutos de juego por una sujeción sobre Miguel Merentiel, y terminó el cotejo con nueve futbolistas debido a la roja directa que recibió Gonzalo Montiel a los 34 minutos del complemento tras una dura entrada sobre Lautaro Blanco.
Pocas horas después del silbatazo final, la AFA e ILE difundieron los audios de la conversación entre el juez principal, Nicolás Ramírez, y el encargado del VAR, Silvio Trucco. Las grabaciones respaldaron las expulsiones argumentando el impedimento de una oportunidad manifiesta de gol en el primer caso y el riesgo físico por el contacto en el tobillo en el segundo. La difusión de estos registros, lejos de calmar los ánimos, desató un enérgico reclamo desde Núñez por la omisión de las revisiones de supuestos penales no cobrados a su favor, mientras Boca celebró tres puntos clave que lo afianzan en la tabla anual para la clasificación a las copas internacionales.
La disconformidad del plantel de River no tardó en manifestarse públicamente tras el choque en La Bombonera. En la zona mixta, Gonzalo Montiel expresó su indignación al señalar que el arbitraje condicionó el juego y objetó el criterio empleado en las sanciones disciplinarias, en tanto que Nicolás Otamendi apuntó con dureza contra la organización del torneo. En la vereda opuesta, el autor del gol del triunfo, Lautaro Di Lollo, calificó el resultado como un logro concretado para el grupo y remarcó la importancia del envión anímico con miras a la definición de la Copa Sudamericana.





