La jefa del bloque libertario en la Cámara Alta ha comenzado a marcar diferencias explícitas con la cúpula oficialista y el círculo íntimo de Javier Milei, rechazando de plano la oferta de ocupar la vicepresidencia en una fórmula de reelección. Respaldada por su núcleo de confianza —que incluye a dirigentes territoriales y legisladores como Damián Arabia—, la exministra de Seguridad busca posicionarse como una opción con vuelo propio, capitalizando el malestar de la clase media ante el persistente ajuste.
La jugada generó cortocircuitos inmediatos con los leales al Presidente, encabezados por figuras como Martín Menem, quienes salieron a retrucar tajantemente que «el único candidato de La Libertad Avanza es Javier Milei». Lejos de replegarse, el sector de Bullrich —informalmente bautizado en su entorno como «la Patoneta»— evalúa los pasos a seguir bajo un doble escenario: mantener la tensión interna o romper definitivamente con el oficialismo para consolidar un armado electoral competitivo por fuera si el rumbo económico del Gobierno no repunta.





