De cara a los comicios presidenciales de 2027, la interna dentro del peronismo ingresó en una fase de abierta confrontación estratégica. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, manifestó su decisión firme de no someterse a una candidatura dispuesta de manera unilateral y advirtió que no aceptará un postulante elegido por acuerdo directivo, un mecanismo que evoca la nominación de Alberto Fernández en 2019. Ante un nutrido grupo de intendentes y referentes de su espacio —entre los que se destacaron Julio Alak, Mario Secco, Jorge Ferraresi y Gabriel Katopodis—, el mandatario ratificó su intención de dirimir el liderazgo y la representación opositora mediante las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) o instancias de votación interna.
El planteo de Kicillof colisiona de manera directa con las posturas del kirchnerismo duro y con los movimientos del frente que integran la expresidenta Cristina Kirchner, su hijo Máximo Kirchner y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Mientras que desde La Cámpora y los sectores de la conducción partidaria se promueven consensos cerrados o el fortalecimiento del eje Cristina-Massa para la toma de decisiones, Kicillof insiste en construir un proyecto de carácter federal con proyección hacia otras provincias que trascienda el esquema bonaerense. Esta exigencia cobra un matiz crítico en la agenda política nacional debido a los debates legislativos impulsados para modificar o eliminar el sistema de primarias, una medida que forzaría al justicialismo a arbitrar nuevos mecanismos democráticos para evitar fracturas definitivas.
Con dirigentes como el referente social Juan Grabois o referentes del Movimiento Evita manifestando posturas dinámicas dentro del tablero, la postura adoptada por el gobernador de la provincia más poblada del país marca un hito en la reorganización del movimiento. Kicillof aspira a consolidarse como la principal alternativa frente al gobierno nacional, pero para ello exige que la reconstrucción del espacio no repita fórmulas del pasado y sea la militancia y el electorado los que determinen la lista que competirá en las urnas.





