La actividad metalúrgica registró un nuevo retroceso en marzo con una baja interanual del 4,1%, consolidando un inicio de año negativo para uno de los pilares de la industria nacional. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), aunque hubo una leve mejora mensual del 1,5% respecto a febrero, los números trimestrales encienden alarmas estructurales, ya que el uso de la capacidad instalada se encuentra en su punto más crítico desde 2022.
El impacto de la crisis se distribuyó de manera desigual entre los distintos rubros del sector. Mientras que segmentos como Otros Productos de Metal (-6,7%) y Bienes de Capital (-6,6%) sufrieron fuertes desplomes, nichos específicos como la maquinaria agrícola y el sector de autopartes lograron mostrar leves variaciones positivas de entre el 1,8% y el 2,1%. No obstante, a nivel geográfico, todas las provincias con peso metalúrgico registraron caídas, destacándose Buenos Aires con una retracción del 5,6%.
Desde ADIMRA advirtieron que la subutilización persistente de los recursos productivos está comenzando a comprometer seriamente los márgenes empresariales y los niveles de ocupación. El empleo en el sector registró una disminución del 2,6% en comparación con el año pasado, lo que refleja un panorama desalentador para los próximos meses ante la falta de incentivos para la demanda interna y la inversión productiva.





