Las importaciones a través del sistema de courier en Argentina alcanzaron un pico histórico en marzo de 2026, llegando a los USD 103 millones. Según datos del Indec analizados por la consultora Analytica, esta cifra representa un crecimiento interanual del 123,1%, consolidando el primer trimestre del año como el de mayor actividad para este rubro desde que se tiene registro. El fenómeno se explica principalmente por el renovado dinamismo de las plataformas de comercio electrónico internacional y el uso del canal privado como una alternativa más ágil que el correo tradicional.
La principal paradoja de este auge radica en que ocurre en un contexto de caída real de los salarios. Sin embargo, los analistas señalan que, aunque los ingresos pierden frente a la inflación local, han ganado un 11% de poder de compra en dólares en los últimos meses debido a la estabilidad cambiaria y la apreciación del peso. Esta «baratura» relativa del dólar incentiva a los consumidores a buscar productos en el extranjero —especialmente tecnología, indumentaria y cosméticos— que resultan más competitivos en precio que las opciones nacionales.
Por último, las recientes flexibilizaciones normativas han actuado como un motor fundamental para el sector logístico. La ampliación del límite de compra hasta los USD 3.000 por envío y la existencia de una franquicia de USD 400 que solo tributa IVA permiten que los usuarios reciban sus paquetes directamente en sus domicilios sin trámites burocráticos complejos. Empresas del sector, como DHL, confirman que esta tendencia se mantiene firme ante la búsqueda de variedad de marcas y ofertas que no siempre se encuentran disponibles en el mercado interno.





