River Plate protagonizó una noche cargada de dramatismo en su visita a Carabobo por la Copa Sudamericana 2026. El encuentro comenzó con altibajos para el «Millonario», que desperdició una oportunidad inmejorable cuando el arquero local, Lucas Bruera, le atajó un penal a Juan Fernando Quintero. Sin embargo, antes del descanso, el panorama parecía aclararse para los dirigidos por Marcelo Gallardo tras la expulsión de Edson Castillo en el conjunto venezolano. En el complemento, River logró plasmar la superioridad numérica en el marcador gracias a una definición de Maxi Meza, quien puso el 1-0 parcial.
A pesar de tener un hombre más, el partido se le complicó de forma inesperada al equipo argentino. Carabobo llegó a la igualdad mediante un penal ejecutado por Núñez, nivelando las acciones en un clima de alta tensión. La situación empeoró para River con la expulsión de Lucas Beltrán y la salida de su arquero, lo que obligó al defensor Matías Viña a ponerse los guantes para custodiar el arco en los minutos finales. En ese contexto de absoluta adversidad y desorden táctico, el equipo resistió los embates locales con una actuación heroica de su improvisado guardameta.
El desenlace fue propio de una gesta épica: en la última jugada del partido, Salas conectó un remate certero que sentenció el 2-1 definitivo. El gol desató el festejo desenfrenado del plantel argentino, que rescató tres puntos fundamentales en territorio venezolano bajo condiciones extremas. Con este resultado, River se posiciona en lo más alto de su grupo, fortalecido anímicamente tras haber superado un penal errado, dos expulsiones y la necesidad de terminar el encuentro con un jugador de campo bajo los tres palos.





