Hoy, 18 de mayo de 2026, la Argentina celebra el Día de la Escarapela Nacional, una fecha que además marca el inicio formal de la Semana de Mayo. Este símbolo, que tradicionalmente se lleva del lado izquierdo del pecho, funciona como el primer recordatorio de la cadena de hechos históricos que transformaron al antiguo Virreinato del Río de la Plata y culminaron con la destitución del virrey Cisneros y la posterior conformación de la Primera Junta de Gobierno el 25 de mayo de 1810.
El origen de la escarapela se remonta formalmente a febrero de 1812, cuando el General Manuel Belgrano solicitó al Primer Triunvirato la creación de un distintivo uniforme para las tropas del ejército revolucionario. En un contexto de guerra e incertidumbre, los diferentes cuerpos militares utilizaban insignias distintas, lo que generaba confusión y dificultades para diferenciarse de las fuerzas realistas. Atendiendo este pedido, el 18 de febrero de 1812 el Triunvirato —integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso— oficializó el uso de la escarapela nacional con los colores blanco y azul celeste.
Aunque los colores ya se usaban en cintas de identificación durante las jornadas revolucionarias de 1810 y en milicias urbanas previas, la conmemoración específica de este día quedó fijada mucho tiempo después. Fue en el año 1935 cuando el Consejo Nacional de Educación instituyó el 18 de mayo como el Día de la Escarapela para promover el sentimiento de identidad y el respeto por los emblemas nacionales, incluyéndose de forma definitiva en el calendario escolar a partir de 1951.





