El canciller argentino, Pablo Quirno, desmintió de forma categórica las declaraciones del expresidente de Bolivia, Evo Morales, quien había denunciado públicamente el envío de aviones Hércules desde Argentina para transportar policías, militares y material represivo. «Son acusaciones totalmente falsas, sin ningún tipo de asidero», remarcó Quirno en diálogo con Radio Mitre. El jefe de la diplomacia argentina detalló que la única función del operativo oficial fue de carácter estrictamente humanitario, consistente en el traslado de 12 toneladas de pollo congelado y provisiones de primera necesidad destinadas a la población civil afectada por los masivos bloqueos de rutas que paralizan al país vecino.

Desde la otra vereda, Morales había afirmado previamente en Radio 10 que la ayuda humanitaria era solo un «pretexto» del gobierno de Javier Milei para camuflar el apoyo logístico a las fuerzas armadas que respaldan a la gestión de Rodrigo Paz. Frente a esto, Quirno vinculó el accionar del exmandatario boliviano con intentos de desestabilización por parte de sectores opositores que perdieron las elecciones, y ratificó el fuerte alineamiento regional con una red de países —entre los que mencionó a Chile, Paraguay, Perú y Ecuador— enfocados en defender la institucionalidad del mandatario boliviano, quien asumió hace apenas seis meses.

La entrevista sumó también la voz del canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, quien respaldó la postura argentina y denunció formalmente a Evo Morales por presuntos actos de sedición y terrorismo. Aramayo agradeció el soporte logístico para abastecer de alimentos a la población y calificó las movilizaciones opositoras como un intento de golpe de Estado contra un gobierno democráticamente electo. Asimismo, el funcionario boliviano reveló que mantiene contactos fluidos con autoridades de Estados Unidos e Israel, quienes manifestaron su preocupación por la escalada de violencia y la fragilidad institucional que atraviesa la región.





