Un potente terremoto de magnitud 7.1 en la escala de Richter sacudió con fuerza a la ciudad de Caracas y zonas aledañas, generando escenas de profunda alarma y obligando a la evacuación inmediata de miles de ciudadanos de sus hogares y lugares de trabajo. El fenómeno telúrico, cuya intensidad se sintió con fuerza en el área metropolitana de la capital venezolana, activó de forma automática los sistemas de emergencia civiles y los comités de respuesta inmediata ante catástrofes naturales, que iniciaron el despliegue técnico para dar asistencia.
Ante la gravedad del evento, los organismos de prevención emitieron una estricta guía de emergencia para la población civil que se encuentra en el sector afectado. Entre las recomendaciones fundamentales se resalta la necesidad de alejarse de ventanales, estructuras vidriadas y tendidos eléctricos de alta tensión que pudieran colapsar debido a las réplicas del movimiento primario. Asimismo, se prohibió de forma taxativa el uso de ascensores en edificios residenciales y de oficinas, instando a la comunidad a realizar cualquier proceso de desalojo de estructuras utilizando únicamente las escaleras de emergencia.
A fin de evitar el colapso total de las redes de comunicación móvil que habitualmente se saturan en este tipo de coyunturas, las autoridades solicitaron a la ciudadanía restringir las llamadas de voz y priorizar el uso de mensajes de texto. Este criterio técnico resulta vital para dejar libres los canales de frecuencia que requieren las fuerzas de rescate y los bomberos. En las próximas horas, los equipos técnicos gubernamentales continuarán realizando relevamientos de infraestructura para determinar de forma fehaciente el impacto material del sismo en la capital del país.





