La cifra de víctimas fatales en Venezuela ascendió drásticamente a 164 personas y los heridos ya superan los 970 tras el devastador impacto de dos masivos terremotos registrados el miércoles por la tarde. Los movimientos telúricos consecutivos, que alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5 según los institutos sismológicos, tuvieron su epicentro en la región centro-norte del país, ensañándose con especial fuerza en localidades del estado Carabobo y Yaracuy, aunque el sacudón se sintió con violencia en naciones vecinas como Colombia y activó alertas de tsunami en diversas islas del Caribe.

Ante la magnitud de la catástrofe y el colapso total de múltiples infraestructuras, la presidenta interina Delcy Rodríguez declaró formalmente el estado de emergencia nacional y anunció la suspensión por tiempo indeterminado de las clases. El impacto en la infraestructura urbana ha sido catalogado como alarmante por el Ministerio del Interior, confirmándose el desplome total y parcial de numerosos edificios residenciales en sectores clave de Caracas, como los barrios de Altamira y Palos Grandes, donde los rescatistas continúan trabajando a contrarreloj entre los escombros.
Los equipos de defensa civil, bomberos y fuerzas de seguridad coordinan desesperadamente las labores de remoción de estructuras colapsadas con la expectativa de hallar sobrevivientes, en medio de interrupciones severas en las telecomunicaciones y el suministro eléctrico en gran parte del territorio nacional. Paralelamente, las autoridades locales ya gestionan la recepción de asistencia humanitaria internacional para hacer frente a la peor crisis sísmica que afronta el país caribeño en los últimos años, mientras se advierte que el balance de víctimas fatales podría incrementarse a medida que se logre ingresar a las zonas costeras de La Guaira.





