El sueño mundialista de Paraguay sigue más vivo que nunca y con una épica que quedará grabada en la historia del fútbol. Tras un encuentro de altísima intensidad, la Albirroja logró neutralizar la jerarquía alemana, resistiendo los embates durante los 120 minutos de juego y manteniendo la templanza necesaria para llevar la definición al punto penal.
El marcador se abrió a los 42 minutos gracias a la genialidad de Julio Enciso, quien puso en ventaja a los sudamericanos y desató la locura en las tribunas. Aunque Alemania logró igualar las acciones mediante Kai Havertz a poco de iniciado el complemento, el conjunto guaraní nunca perdió el orden táctico ni la ambición por buscar la clasificación.
En la tanda de penales, el destino le otorgó la gloria máxima al arquero Orlando Gill. Con dos intervenciones fundamentales bajo los tres palos, el guardameta desmoronó la ilusión germana y sentenció el 4-3 definitivo. Ahora, Paraguay aguarda con optimismo por su próximo rival, mientras todo un continente celebra un triunfo que desafió los pronósticos.





