El mercado cambiario e informal argentino atravesó una de las semanas más complejas en lo que va del año, con el dólar libre consolidándose en la zona de los $1.530. Esta cotización marca un récord nominal para el 2026 y refleja la persistente tensión en la plaza cambiaria paralela. En contraposición, el dólar oficial minorista en la pizarra del Banco Nación mostró un comportamiento regulado y cerró estable en $1.495, lo que significó un avance del 4,5% a lo largo de todo el mes de junio, impulsando consecuentemente al dólar tarjeta hasta los $1.943,50.
La principal fuente de presión durante las últimas jornadas estuvo vinculada al vencimiento de un importante bono soberano atado al dólar (dollar-linked). Este compromiso financiero obligó a muchos inversores y grandes operadores a buscar cobertura en moneda extranjera para resguardar sus carteras, amenazando con disparar los precios del dólar MEP y del Contado con Liquidación (CCL). La fuerte demanda en el sector corporativo encendió las alarmas oficiales ante la posibilidad de un traslado directo a la brecha cambiaria.
Para contrarrestar esta dinámica y evitar una escalada mayor de las cotizaciones bursátiles, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debió ejecutar una fuerte estrategia de contención. La autoridad monetaria intervino activamente en el mercado mediante la venta de contratos de futuros y la colocación de títulos públicos de su propia cartera. Gracias a este despliegue de herramientas financieras, el organismo logró suavizar el impacto del vencimiento del título público y contener transitoriamente los dólares financieros al cierre de la semana.





