En un movimiento que sacudió la estructura interna de una de las carteras más sensibles del Gobierno, la ministra Sandra Pettovello desplazó de su cargo al jefe de Gabinete del Ministerio de Capital Humano. La determinación se precipitó tras la filtración de presuntas irregularidades en el otorgamiento de líneas crediticias con condiciones especiales dentro del Banco Nación, las cuales habrían beneficiado a sectores específicos eludiendo los controles convencionales. Según fuentes oficiales, la permanencia del funcionario se tornó insostenible una vez que la información sobre estas operaciones llegó al despacho principal de la cartera.
El desplazamiento representa un duro golpe para la «mesa chica» de un ministerio que ya venía enfrentando fuertes críticas por la ejecución de programas sociales y la relación con organizaciones territoriales. Desde el entorno de Pettovello aseguran que la ministra fue tajante al exigir la renuncia para «preservar la transparencia» y evitar que el escándalo erosione la imagen del Gobierno nacional. Esta salida no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de rotaciones y cambios de piezas que han marcado la gestión de Capital Humano desde el inicio del mandato, reflejando una constante tensión interna.
Hacia adelante, el Ministerio iniciará una auditoría interna profunda para determinar el alcance real de las maniobras financieras y si existen otros funcionarios involucrados en el circuito del Banco Nación. Mientras se espera la oficialización del reemplazo en el Boletín Oficial, el arco opositor ya evalúa presentar pedidos de informes en el Congreso para esclarecer lo sucedido. El desafío para la nueva conducción operativa será reordenar una de las áreas más complejas del Estado, en un momento donde la eficiencia del gasto público y la rigurosidad ética están bajo la lupa de la opinión pública.





