Los pronósticos precisos detallan que el impacto real comenzará a sentirse con fuerza en toda la provincia, activando un régimen de tormentas extraordinarias con descargas pluviales que podrían superar cómodamente los registros históricos para la región. De acuerdo con el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), existe actualmente un 60% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño se establezca de manera definitiva durante el trimestre invernal. El principal foco de preocupación radica en la combinación de dos factores críticos: la alta probabilidad de lluvias locales intensas concentradas en períodos muy cortos de tiempo y la posterior crecida de los ríos de la Cuenca del Plata, lo que someterá a una exigencia extrema a los sistemas de defensa fluviales.
Los análisis dinámicos emitidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos revelan que el actual calentamiento anómalo en el océano Pacífico ecuatorial guarda similitudes con los eventos climáticos más severos registrados desde 1950. Para el ámbito local, los modelos predictivos sugieren que esta fase cálida presentará características de un «Súper Niño». Esta proyección interrumpe de manera drástica el ciclo de sequías estacionales previas, preparando el terreno para un período prolongado de excesos hídricos y humedad saturada en los suelos regionales.
Además de los acumulados de precipitación, el trimestre invernal de junio, julio y agosto registrará una marcada distorsión térmica en el norte del país. Las previsiones oficiales del SMN anticipan temperaturas medias superiores a lo normal para la provincia de Chaco, lo que se traducirá en un invierno inusualmente cálido, con menor cantidad de jornadas de frío intenso y un elevado índice de humedad ambiental. Esta variabilidad meteorológica generará bloques de semanas con vientos persistentes del sector norte y jornadas de calor anómalo, interrumpidos únicamente por ingresos de frentes fríos de corta duración pero con alta capacidad para desencadenar tormentas de carácter convectivo.
Frente a la contundencia de estas variables físicas, el Gobierno Nacional inició su estrategia de coordinación llevando adelante la primera reunión de la Mesa de Preparación ante el Niño, articulando acciones directas junto a los ministerios y secretarías de Protección Civil de Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Santa Fe y Buenos Aires. Las autoridades técnicas de estas provincias coincidieron en que el margen para la improvisación operativa es nulo y que los registros históricos sitúan al área litoraleña como la más vulnerable frente a inundaciones y cortes de rutas rurales. Ante esto, la Administración Provincial del Agua (APA) aceleró los planes de contingencia urbana, enfocando los esfuerzos actuales en la limpieza profunda de canales colectores y la optimización de los sistemas de bombeo municipales en el Gran Resistencia antes de que se inicien los temporales severos.





