La imponente Puskás Aréna de Budapest, con capacidad para más de 67.000 espectadores, será el escenario de la definición de la UEFA Champions League. El encuentro enfrentará al Paris Saint-Germain, vigente campeón defensor que va por el biconecido bicampeonato europeo bajo el liderazgo de Luis Enrique, contra el Arsenal de Mikel Arteta, que llega con la moral por las nubes tras cortar una sequía de 22 años sin ganar la Premier League. El arbitraje estará a cargo del alemán Daniel Siebert, encargado de impartir justicia en un estadio que lucirá un marco completamente colmado por ambas parcialidades.
En lo estrictamente futbolístico, el historial entre ambos favorece levemente a los parisinos, con dos victorias sobre cinco enfrentamientos oficiales. Para este duelo clave, el PSG respira aliviado ante la aparente recuperación física de Ousmane Dembélé y Achraf Hakimi, aunque sufrirá la sensible baja del arquero Lucas Chevalier. Por el lado de los Gunners, que buscan levantar la primera «Orejona» de su historia tras aquella frustrada final de 2006, la principal ausencia confirmada es la del defensor Ben White debido a una lesión de rodilla, manteniendo en duda hasta último momento a Jurrien Timber.
El espectáculo comenzará formalmente con el ya tradicional show de apertura previo al puntapié inicial, que esta vez tendrá como atracción principal a la banda de rock estadounidense The Killers. Como condimento normativo de esta edición, la UEFA dispuso un cambio logístico clave: el encuentro comenzará un poco más temprano que en los últimos años, programando el pitazo inicial para las 18:00 horas (hora local en Hungría) con el objetivo de optimizar la experiencia de los fanáticos y la organización en la ciudad anfitriona.





