Luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmara una contracción desestacionalizada del 0,6% en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el segundo trimestre, los últimos relevamientos privados ensombrecieron el panorama a corto plazo. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central, los consultores proyectan una caída adicional cercana al 1,0% para el tercer trimestre. De concretarse este registro, la economía argentina encadenaría dos períodos consecutivos en terreno negativo, lo que técnicamente la encuadra en un cuadro de recesión.
Este deterioro en el desempeño de la mitad del año obligó a los analistas a recalcular de manera drástica las expectativas para el cierre del ejercicio. Las consultoras privadas ajustaron sus estimaciones y recortaron la previsión de crecimiento anual del PIB a un rango de entre 1,2% y 1,5%, una cifra sensiblemente menor a las expansiones superiores al 3% que se proyectaban a mediados de año. Este reajuste refleja el impacto directo que generaron la contracción de la inversión y la menor tracción del consumo privado sobre los distintos eslabones de la cadena de valor.
A pesar de este bache en el nivel de actividad, tanto los equipos técnicos del Palacio de Hacienda como las principales consultoras de la plaza financiera prevén que la economía toque piso durante este ciclo para iniciar un proceso de repunte. Las proyecciones contemplan una recuperación estimada de hasta el 1,8% en el cuarto trimestre, apuntalada por la estabilidad en los frentes cambiario e inflacionario, sumada al impulso estacional del tramo final del año que permitiría ingresar al próximo período con un ritmo de tracción más dinámico.





