El procedimiento se llevó a cabo este lunes por la mañana y contó con el acompañamiento de un ayudante fiscal para dar cumplimiento a la orden judicial. Durante el registro del inmueble, los agentes concentraron la requisa en una habitación perteneciente a un adolescente de 17 años, donde hallaron una importante cantidad de sustancias estupefacientes listas para su comercialización y consumo.
En detalle, el personal policial incautó 364 dosis de marihuana con un peso total de 372 gramos, una bolsa que contenía 481 gramos de cogollos de cannabis y 98 envoltorios plásticos con un pesaje de 19 gramos de cocaína. En el mismo espacio de la vivienda se procedió al secuestro de un teléfono celular de interés para la causa.
Además del hallazgo de las drogas, las fuerzas de seguridad secuestraron un cargador de pistola provisto con cinco cartuchos calibre 9 milímetros y un cartucho suelto calibre .38 largo. Estos elementos balísticos resultan clave para el avance de la investigación original que motivó el allanamiento, la cual se inició por un hecho de supuestas lesiones con arma de fuego en la zona. Durante el operativo también se incautaron dos bombas de agua para establecer su procedencia real.
Por disposición de la Fiscalía Antidrogas en turno, el menor de edad fue debidamente notificado de las actuaciones legales por presunta infracción a la Ley N° 23.737 de Estupefacientes. Tras finalizar las diligencias de rigor en el lugar, el adolescente fue entregado a un familiar mayor de edad que quedó como responsable, mientras continúan los trabajos investigativos.





