El partido entre las reservas de Atlético Tucumán y Talleres, disputado en el Complejo José Salmoiraghi y correspondiente a la fecha 12 del Torneo Proyección, concluyó en un verdadero escándalo luego de la victoria por 2 a 0 del conjunto tucumano. Tras el pitazo final, se desató una violenta pelea con golpes de puño, empujones y corridas entre integrantes del cuerpo técnico del equipo cordobés —incluyendo al entrenador Rodrigo Acosta y a su hermano, el exfutbolista Lautaro «Laucha» Acosta— y personas ubicadas detrás del alambrado. Los graves incidentes fueron capturados por la transmisión oficial de LPF Play.

La tensión en el campo de juego se había originado mucho antes, luego de que Talleres sufriera dos expulsiones durante el primer tiempo: Joaquín Soria vio la tarjeta roja a los cuatro minutos (en una insólita confusión donde el árbitro Valentín Ibáñez Mesa amonestó al jugador equivocado en lugar de Joaquín Salas) y Daniel Ribera fue expulsado a los 44 por un supuesto exceso verbal. Con el equipo visitante condicionado a jugar con nueve futbolistas todo el complemento, los ánimos se desbordaron al término del encuentro, desencadenando una batalla campal donde el «Laucha» Acosta agredió físicamente a un hombre que cayó al suelo.
Los disturbios continuaron su curso verbal y con la tensión latente rumbo a los vestuarios, obligando al propio plantel de Talleres a intervenir para separar y retirar a sus entrenadores, quienes intentaron continuar con la confrontación. La secuencia dejó al descubierto un clima sumamente caldeado en el torneo formativo, empañando la jornada deportiva tanto por las polémicas decisiones arbitrales como por la violenta reacción posterior de los protagonistas.





