El impacto del fenómeno climático comenzó a sentirse con fuerza en la región mesopotámica, afectando especialmente a localidades de Entre Ríos y Corrientes. En Concordia, la ciudad más pobre del país, la situación se tornó crítica durante la tarde del miércoles cuando seis familias debieron ser rescatadas y evacuadas de sus viviendas a raíz del avance del agua, previéndose el traslado de unas 500 personas en los próximos días. Parte de la costanera local quedó completamente bajo agua tras superar el nivel de alerta con una marca de 11,14 metros, cuando el umbral de evacuación se fija en los 12,5 metros.
En paralelo, la situación se replicó en otras comunas fronterizas como Paso de los Libres, donde múltiples familias debieron ser alojadas de urgencia en instalaciones del regimiento local debido al avance sostenido de la crecida. A esto se suman severas restricciones operativas en los pasos fluviales y puertos de la región, que debieron interrumpir sus actividades habituales ante la imposibilidad de garantizar una navegación segura y el cruce terrestre o fluvial hacia Brasil y Uruguay.
Desde el complejo hidroeléctrico de Salto Grande explicaron que la represa, ubicada al norte de Concordia, se encuentra operando al límite de su capacidad de contención frente al caudal masivo proveniente del sur brasileño. Los reportes técnicos indican que el embalse recibió un ingreso de 14.000 metros cúbicos por segundo en las últimas 24 horas, obligando a mantener abiertos los vertederos para desagotar unos 17.000 metros cúbicos por segundo, una dinámica condicionada por las características propias de una presa de llanura que no logra frenar el embate extraordinario de la crecida.





