La industria argentina llega al tramo final del año con indicadores en retroceso tanto en su nivel de actividad como en la cantidad de empresas y puestos de trabajo registrados. Si bien el Indec reportó un repunte mensual del 1,9% desestacionalizado en agosto, este avance no logró compensar la retracción del 5,1% sufrida el mes anterior, acumulando en los primeros ocho meses del año una contracción del 2,7% y ubicándose un 17,2% por debajo del pico registrado en noviembre de 2017.

El impacto del enfriamiento económico también golpea con fuerza al empleo y al entramado productivo. Un informe del centro Industria y Desarrollo (I+D) detalla que en junio se destruyeron 2.561 puestos asalariados formales en el sector, elevando la pérdida a más de 51.800 empleos en los últimos doce meses, a lo que se suma la desaparición de más de 1.600 compañías industriales acumuladas durante el primer semestre.
A este escenario de menores ventas se le adiciona una fuerte presión sobre las estructuras de costos. Mientras que los precios de los bienes industriales aumentaron un 8,3% en los primeros ocho meses del año medidos en dólares, rubros como la energía eléctrica treparon un 41% y los servicios un 21%, restando margen de maniobra a un sector que acumula cinco trimestres consecutivos de caída en la inversión.





