Luego de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, los bonos argentinos sufrieron una fuerte caída que impulsó al riesgo país hasta los 765 puntos básicos. Pese al impacto inmediato generado por el resultado electoral en el país vecino, analistas económicos señalan que este comportamiento se enmarca en una trayectoria ascendente que el índice elaborado por J.P. Morgan sostiene desde hace más de dos meses. En este escenario, el mercado comienza a evaluar las implicancias directas sobre el esquema financiero trazado por el ministro de Economía, Luis Caputo.
El incremento de este indicador complica la estrategia oficial para afrontar los compromisos en moneda extranjera previstos para 2026 y 2027. La propuesta presentada en julio contemplaba el financiamiento mediante la emisión de títulos en dólares en el mercado local; sin embargo, el encarecimiento del costo de endeudamiento pone en duda la viabilidad de volver a colocar los Bonares en las condiciones actuales. Esta restricción suma presión sobre las metas de cubrir los vencimientos futuros a través del crédito en el mercado.
Frente a este panorama, el equipo económico analiza alternativas para garantizar la cobertura de los compromisos en divisas. Entre las opciones sobre la mesa se encuentra la utilización del swap de monedas negociado con China, así como la posibilidad de que el Tesoro incremente la compra de dólares directamente al Banco Central. De esta manera, el Gobierno busca amortiguar el impacto del frente externo y sostener la previsibilidad de su programa financiero.





