La automotriz Stellantis puso en marcha un plan de adecuación productiva en la Argentina como respuesta directa al deterioro de las ventas en el mercado interno y a las crecientes dificultades para colocar vehículos en el exterior. La medida afecta de manera directa a sus dos polos industriales del país: el complejo de El Palomar, ubicado en la provincia de Buenos Aires, y la planta de Ferreyra, situada en Córdoba, donde ya se implementaron modificaciones en los cronogramas habituales y se resolvió adelantar el receso vacacional de los trabajadores.
En el caso de la planta bonaerense, las fuentes gremiales confirmaron que las operaciones se paralizaron a partir de este lunes y se prevé que la actividad recién se retome el 18 de enero de 2027. Para cubrir los días sin producción, la compañía dispuso otorgar licencias distribuidas entre noviembre y diciembre. Mientras tanto, desde la dirección de la empresa aseguraron que la decisión responde exclusivamente a un reordenamiento operativo frente a un mercado en contracción durante 2026 y aclararon que la medida contempla suspensiones sin que se prevean despidos.
El panorama para el próximo año tampoco muestra signos claros de recuperación, ya que la firma no proyecta incrementos significativos en la demanda para 2027. Frente a este escenario, los directivos consideraron fundamental desacelerar el ritmo de fabricación para evitar una acumulación excesiva de unidades en stock, tanto en los playones de fábrica como en la red de concesionarios oficiales.





