La estabilidad financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento crítico, según revela el último informe de la consultora Equifax. En el transcurso de un año, la tasa de morosidad de las familias casi se cuadruplicó, alcanzando cifras que no se veían desde hace más de veinte años. Este fenómeno refleja una erosión profunda del poder adquisitivo, donde una porción creciente de la población ha dejado de cumplir con sus compromisos financieros básicos debido a la persistente inflación y la caída de los ingresos reales.
El análisis detalla que el incremento de la deuda impaga afecta principalmente a los préstamos personales y a los saldos de tarjetas de crédito. Muchos usuarios han pasado de «patear» los pagos mínimos a caer en una situación de mora total, lo que restringe su acceso futuro al sistema crediticio. Los expertos señalan que este comportamiento no es solo una elección de prioridades de consumo, sino una señal de agotamiento financiero, ya que el costo del financiamiento se ha vuelto insostenible para el presupuesto promedio de un hogar trabajador.
Finalmente, el reporte subraya que el panorama para los próximos meses sigue siendo desafiante. Con las tasas de interés en niveles elevados y una economía que aún no muestra signos de recuperación en el empleo formal, la capacidad de repago se ve cada vez más comprometida. Esta situación genera una doble presión: por un lado, las entidades financieras endurecen sus condiciones de otorgamiento para evitar el riesgo, y por el otro, las familias quedan atrapadas en un círculo de sobreendeudamiento que frena cualquier posibilidad de reactivación del consumo interno.





