A solo 11 días del inicio del Mundial 2026, la Selección Argentina recibió una de las peores noticias posibles en el tramo final de su preparación. El cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni se encuentra en estado de alerta máxima luego de que los estudios médicos confirmaran que Leandro Paredes sufrió un desgarro muscular. El volante central, uno de los pilares futbolísticos y referentes anímicos del ciclo de la «Scaloneta», sintió una fuerte molestia durante las últimas sesiones de entrenamiento, lo que obligó a frenar su actividad de inmediato.
La confirmación de la gravedad de la lesión cayó como un balde de agua fría en el búnker de la delegación nacional, debido a los ajustados tiempos de recuperación que exige una competencia de semejante magnitud. Los desgarros demandan habitualmente un mínimo de tres semanas para una rehabilitación óptima, un plazo que excede largamente la fecha del debut argentino en la cita mundialista. Esta situación obliga a los médicos del plantel a trabajar contrarreloj para evaluar el alcance real del daño y las posibilidades de una recuperación milagrosa.
Ante este panorama adverso, Scaloni y sus colaboradores más cercanos analizan minuciosamente los pasos a seguir de cara a la conformación de la lista definitiva de buena fe. El dilema del entrenador pasa por arriesgarse a mantener al mediocampista dentro de la nómina —apostando a que pueda sumar minutos recién en las instancias decisivas del torneo— o desafectarlo definitivamente para incluir a un futbolista que esté al 100% desde el primer partido, una decisión que se tomará en las próximas horas tras evaluar la evolución diaria del jugador.





