En el marco del primer debate televisivo previo al balotaje presidencial del próximo 25 de octubre, el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro mantuvieron un encendido mano a mano televisado. Durante la jornada, la lucha contra el crimen organizado y la economía dominaron la agenda. Flávio Bolsonaro apuntó a declarar la «guerra al narcoterrorismo» para catalogar a las principales facciones criminales en esa categoría y sorprendió al pedir disculpas públicas por los errores cometidos en la gestión de la pandemia durante el mandato de su padre, Jair Bolsonaro. Por su parte, Lula rebatió sus críticas al resaltar sus avances económicos frente a la administración anterior y el fortalecimiento de las medidas de seguridad.
Las acusaciones personales y las causas judiciales ocuparon un lugar central en los bloques de discusión. Flávio Bolsonaro acusó reiteradamente de «corrupto» al actual presidente y trajo a colación las investigaciones que involucran al hijo del jefe de Estado. En respuesta, Lula arremetió contra la familia Bolsonaro recordando la condena del expresidente Jair Bolsonaro, las sospechas sobre sus allegados y sus alianzas con la ultraderecha internacional. El cruce subió de tono cuando el referente progresista se negó a ubicarse cerca de su rival para interactuar en el escenario, exigiendo marcar distancia física.
El plano internacional e ideológico dejó uno de los momentos más destacados cuando Lula contrapuso su modelo de gestión con el contexto argentino. El mandatario cuestionó si Flávio pretendía adoptar las políticas del presidente Javier Milei e ironizó preguntando si «iba a pedir prestada la motosierra» para ajustar la economía, al tiempo que el candidato de la oposición le devolvió las críticas vinculando su figura a las administraciones de Venezuela y Nicaragua. Con las encuestas mostrando un virtual empate técnico, ambos contrincantes cerraron el cruce buscando captar a los electores indecisos a pocos días de la votación definitiva.





