El charqui (carne secada al sol con sal) es una técnica de conservación milenaria en la zona del Impenetrable Chaqueño. Estas empanadas tienen un sabor mucho más profundo y «salvaje» que las de carne fresca, transportándote directamente al corazón del monte.
Para el relleno, el charqui se debe hidratar y desmenuzar manualmente para conservar su fibra. Luego se saltea con abundante cebolla, huevo duro picado y, dependiendo de la zona, una pizca de comino y pimentón de la zona que le otorga un color rojizo característico.
La masa suele ser casera y frita en grasa vacuna, lo que garantiza una textura ampollada y crujiente. Comer una empanada de charqui es probar la historia de la subsistencia y el ingenio del habitante del Chaco profundo.





