La actividad industrial argentina continúa transitando un escenario de marcada debilidad y no logra consolidar un piso de recuperación. De acuerdo con el último informe adelantado del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), elaborado en base a indicadores de demanda fabril y al consumo de energía eléctrica de las empresas, la producción manufacturera registró una caída cercana al 5% durante el mes de mayo en comparación con el mismo período del año anterior. La cifra expone la continuidad de las dificultades estructurales que enfrenta el entramado productivo, a la espera de que el INDEC difunda los datos consolidados oficiales del sector.
El relevamiento privado encendió las alarmas de los industriales al confirmar que, en la medición desestacionalizada, la actividad manufacturera retrocedió un 0,8% respecto al mes de abril. Con este nuevo resultado mensual adverso, el sector profundiza el arrastre recesivo que ya venía golpeando los balances corporativos: durante el primer cuatrimestre de 2026, la industria fabril acumulaba una contracción neta del 2,4% en relación con igual lapso del ciclo previo, consolidando un proceso de menor utilización de la capacidad instalada y parálisis generalizada.
Hacia el interior de la medición, los técnicos de la UIA destacaron que los distintos indicadores sectoriales exhibieron una dinámica marcadamente heterogénea durante el quinto mes del año. Mientras que rubros puntuales y aislados —como la actividad vinculada a la construcción— experimentaron un leve alivio y ligeras mejoras marginales frente al mes previo, se mantuvieron y profundizaron los retrocesos severos en segmentos clave de las manufacturas de origen local, la generación de energía, el ensamble de maquinaria pesada y el dinamismo del comercio exterior.





