La irregularidad en el pago de financiamientos al sector privado continuó su tendencia al alza durante mayo, acumulando 19 meses consecutivos de incremento y consolidando un deterioro que no registra antecedentes desde la crisis de la Convertibilidad. Un informe elaborado por la consultora 1816, basado en los registros de la Central de Deudores del Banco Central, reveló que el incremento constante de la morosidad provocó que casi 7 millones de personas quedaran excluidas del sistema como «sujetos de crédito». El fenómeno afecta a más del 27% de las personas que mantienen préstamos activos, lo que limitará el rol del consumo financiado como motor de la actividad económica de cara al próximo año.
De acuerdo con el reporte, la tasa de morosidad en el segmento de las familias escaló del 12,1% registrado en abril al 12,7% en mayo, multiplicándose por más de cinco en menos de dos años si se compara con el 2,5% observado en octubre de 2024. El atraso se masificó a lo largo de todo el sistema bancario: de las 30 entidades financieras más importantes del país orientadas a préstamos al consumo, 26 mostraron un empeoramiento en sus carteras. Asimismo, en el ámbito de las entidades no financieras (que concentran cerca del 17% de los créditos a hogares), la irregularidad dio un salto alarmante hasta alcanzar el 32,2%, frente a los registros inferiores al 10% que exhibía un año y medio atrás.
El desglose de los datos evidenció que las dificultades para cumplir con los compromisos financieros golpean de forma más severa a las generaciones más jóvenes. Casi el 40% de los deudores menores de 35 años registra al menos una obligación en mora en el sistema, una cifra que asciende al 42,8% en el grupo específico de 18 a 25 años. En contraposición, los bancos privados decidieron recortar marcadamente la generación de nuevas líneas crediticias para mitigar riesgos, mientras que la banca pública sostuvo la oferta durante el primer tramo del año. Hacia adelante, el mercado financiero aguarda el impacto estacional del cobro del aguinaldo de junio para evaluar si se logra contener o revertir el indicador.





