La derrota de River Plate frente a Boca Juniors en la Bombonera dejó secuelas institucionales y profundizó la tensión con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En declaraciones brindadas al programa F12 de ESPN, el presidente riverplatense Stéfano Di Carlo no escatimó críticas hacia el arbitraje de Nicolás Ramírez, a quien calificó de «desastroso» y de haber ido «decididamente a complicar el partido», argumentando que cuando los errores se repiten sistemáticamente para el mismo lado dejan de ser casualidades.
Como consecuencia de este malestar, el máximo dirigente millonario confirmó que la institución envió una nota formal para exigir que Ramírez no vuelva a dirigir al equipo. Durante su descargo, Di Carlo fue más allá de lo coyuntural y advirtió sobre un trasfondo sistémico en el fútbol argentino, señalando que este tipo de situaciones busca «aleccionar desde lo arbitral para disciplinar dirigentes» y revelando que la gran mayoría de los presidentes de los clubes coinciden en privado con esta postura, aunque prefieren el silencio por temor a represalias.
Por último, el mandatario reconoció que el plantel y el cuerpo técnico tienen autocrítica pendiente respecto al rendimiento en la cancha, admitiendo responsabilidades propias —como la falta de remates al arco en el clásico— y el impacto psicológico que genera un entorno hostil. Pese al duro presente futbolístico y la tensión institucional, Di Carlo remarcó que el enfoque principal de la dirigencia se encuentra abocado al 90% en la reestructuración interna y en respaldar al grupo para enderezar el rumbo deportivo





