En un giro inesperado que ha dado un breve respiro a los mercados globales, el presidente Donald Trump anunció hoy la postergación de su ultimátum contra Irán hasta el próximo 6 de abril. La decisión de aplazar las represalias militares contra la infraestructura energética iraní surge, según la Casa Blanca, tras un pedido formal de Teherán para evaluar los términos de una salida negociada. Este movimiento ocurre en un contexto de máxima alerta, luego de que el bloqueo en el Estrecho de Ormuz y las recientes hostilidades militares pusieran al mundo al borde de una confrontación abierta en el Golfo Pérsico.

El eje de la discusión actual se centra en un «Plan de 15 Puntos» redactado por la administración estadounidense, el cual propone el levantamiento gradual de las sanciones económicas a cambio del desmantelamiento total de las capacidades de enriquecimiento de uranio por parte de Irán. Las negociaciones, que cuentan con la mediación estratégica de Pakistán en Islamabad, intentan desactivar una escalada que ya ha provocado bajas de alto rango en la Guardia Revolucionaria y un despliegue masivo de la 82.ª División Aerotransportada de EE. UU. en la región, consolidando una presencia militar no vista en años.
A pesar de las señales de diálogo, la desconfianza entre ambas naciones sigue siendo el principal obstáculo para un acuerdo definitivo. Mientras Washington afirma que las conversaciones «progresan muy bien», desde el gobierno iraní insisten en que no negociarán bajo amenazas directas y exigen reparaciones por los daños sufridos durante el bloqueo. Con el precio del crudo estabilizado por encima de los 100 dólares por barril, los próximos diez días serán cruciales para determinar si la diplomacia logra imponerse o si la región se encamina hacia un conflicto de consecuencias económicas y humanitarias impredecibles.





