De acuerdo con los datos difundidos por la Secretaría de Energía, Vaca Muerta aportó 698.500 barriles diarios, concentrando aproximadamente el 71% de la producción total del país y ubicando a la industria a un paso de la barrera histórica del millón de barriles por día. Este incremento interanual superior al 15% estuvo acompañado por un fuerte salto en las exportaciones de crudo —que alcanzaron los 2,01 millones de metros cúbicos en el mes— y consolidó un superávit sectorial acumulado cercano a los 9.427 millones de dólares.
Para sostener y expandir este ritmo extractivo, el sector privado y el Estado nacional avanzaron en la aprobación y formalización de desembolsos estratégicos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Entre los proyectos aprobados se destaca la iniciativa de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) junto a Pluspetrol en el área Bajo del Choique-La Invernada, que prevé una inversión de 12.000 millones de dólares para perforar más de 600 pozos horizontales y apuntar a una extracción de 100.000 barriles diarios. A su vez, Transportadora de Gas del Sur (TGS) sumó planes por más de 3.200 millones de dólares orientados a plantas de procesamiento en Tratayén y la construcción de un gasoducto hacia Bahía Blanca para acondicionar líquidos destinados a la exportación.
Paralelamente, las proyecciones globales sitúan a los emprendimientos de exportación a gran escala y de infraestructura de transporte como ejes de la agenda energética de largo plazo. Con la ratificación de esquemas de inversión orientados al gas natural licuado (LNG) y la ampliación de la capacidad de evacuación de los oleoductos troncales, la infraestructura offshore y continental busca garantizar la salida comercial hacia mercados externos como Estados Unidos y Chile, principales destinos del crudo argentino.





