El fenómeno climático obligó a desplegar operativos de asistencia aérea y terrestre para evacuar a familias en riesgo e intentar abastecer con víveres, agua potable y medicamentos a parajes rurales que quedaron completamente incomunicados tras el colapso de los caminos. La saturación del suelo impidió la absorción del agua acumulada, empeorando las condiciones de transitabilidad en diversos municipios.
Entre las zonas más castigadas se encuentra el corazón de la cuenca petrolera y sus parajes aledaños. Localidades como Rincón de los Sauces sufrieron un aislamiento total debido a la crecida del arroyo Carranza, mientras que en Añelo decenas de viviendas sufrieron anegamientos que requirieron la evacuación inmediata y la habilitación de centros de asistencia. A su vez, los desbordes afectaron puntos clave como Aguada San Roque y Bajada de los Molles, donde el desborde de cañadones arrastró desvíos, rompió alcantarillados e inutilizó rutas troncales como la Provincial 5, la Provincial 8 y tramos de la Ruta Nacional 40.
Por su parte, la capital provincial y las áreas del Alto Valle experimentaron un rápido anegamiento de calles tras registrar precipitaciones concentradas en breves lapsos de tiempo. Cuadrillas de Protección Civil y Vialidad continúan trabajando a destajo con maquinaria pesada y embarcaciones ligeras para despejar los drenajes urbanos y reparar los bordes dañados de las rutas. Aunque el nivel de los embalses sigue monitoreado bajo márgenes de seguridad para contener la crecida de los ríos principales, las autoridades mantienen los avisos de precaución e instan a la población a suspender cualquier traslado innecesario.





