Las revisiones de la serie histórica y de la tendencia-ciclo —el indicador preferido por la administración de Javier Milei para medir el pulso real de la economía— dejaron en evidencia que el crecimiento se encuentra frenado desde marzo, completando cinco meses de estancamiento consecutivo. Pese al fuerte e indiscutido impulso aportado por sectores dinámicos como los hidrocarburos en Vaca Muerta, la minería metalífera y el rubro de hoteles y restaurantes, la economía no logra despegar, obligando a que el registro de septiembre muestre un salto superior al 8% para evitar caer en una recesión técnica formal de dos meses consecutivos a la baja.
Desde el plano técnico, los especialistas recuerdan que estas correcciones y modificaciones en los datos del pasado son habituales en el Indec, ya que el EMAE funciona como una aproximación temprana que incorpora información parcial y se actualiza a medida que se completan las cuentas nacionales. Sin embargo, este escenario de enfriamiento y parate generalizado abre interrogantes sobre los tiempos de recuperación del consumo interno y la reactivación industrial frente al sostenido esquema de ajuste fiscal impulsado por el Gobierno.





