Más allá de los indicadores macroeconómicos, un relevamiento de Bumeran señala que el 87% de los trabajadores en el país considera que su salario es insuficiente para afrontar los gastos esenciales. El informe advierte además que el 74% de los encuestados experimentó una pérdida en su poder adquisitivo durante los últimos meses, lo que evidencia un deterioro sostenido en la economía cotidiana de los hogares.
Los principales destinos del ingreso familiar continúan siendo el alquiler y los alimentos, rubros que absorben la mayor parte del presupuesto y dejan poco margen para maniobrar. Como consecuencia, el ahorro se ha vuelto una excepción para la mayoría, mientras que las deudas ganan terreno frente a unos ingresos que se agotan mucho antes de finalizar el mes.
Desde la compañía explicaron que la desaceleración de la inflación no se traduce de manera automática en una mejora del salario real debido a años de pérdida acumulada. El verdadero desafío actual radica en reconstruir la previsibilidad y la capacidad de consumo, dado que la percepción social sobre el bienestar económico suele recuperarse mucho más lento que las estadísticas oficiales.





