Tras el triunfo de Lula da Silva en el balotaje presidencial en Brasil, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, analizó el impacto político y geopolítico del resultado electoral. En declaraciones radiales, definió la victoria del líder del Partido de los Trabajadores (PT) como “un enorme triunfo del pueblo brasileño y una derrota de Trump y Milei”, destacando que frenó la tendencia de avance de la ultraderecha en el continente.
Kicillof enfatizó que el resultado desactivó la narrativa oficialista que intentaba exportar el modelo de ajuste y recorte de derechos como un éxito indiscutido. En esa línea, sostuvo que en la decisión del electorado brasileño “influyó el rechazo a la motosierra de Milei”, utilizada —según indicó— como elemento de propaganda internacional por los sectores afines a la ultraderecha. Asimismo, cuestionó los intentos de injerencia externa por parte de Estados Unidos durante el proceso electoral.
De cara al plano local, el mandatario provincial advirtió sobre las implicancias que habría tenido un triunfo opositor en el país vecino: “Si Brasil se pintaba de ultraderecha, la situación de la Argentina a partir de las elecciones del año que viene era muy distinta”. Para Kicillof, la victoria de Lula representa un punto de inflexión político y una muestra de la resistencia ciudadana frente a las políticas de ajuste y alineamiento internacional.





