Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída del 3,2% interanual en abril, acumulando un retroceso del 14,5% en el primer cuatrimestre del año, según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El informe destaca que, si bien la magnitud del descenso es menor a la observada en los meses de verano, el sector comercial aún no logra encontrar un punto de equilibrio. La estabilidad de precios en algunos rubros no fue suficiente para traccionar el consumo, que se vio afectado por el fuerte incremento en las tarifas de servicios públicos y el costo del transporte, factores que obligaron a las familias a reconfigurar su presupuesto mensual.
El análisis por sectores muestra un escenario dispar, aunque mayoritariamente contractivo. El rubro de Alimentos y Bebidas experimentó una baja del 2,8% anual, reflejando un desplazamiento de la demanda hacia segundas marcas y productos de oferta básica. Por el contrario, los sectores más castigados fueron Perfumería y Farmacia, con desplomes que superaron el 8%, debido a que los consumidores postergaron compras no esenciales y limitaron la adquisición de medicamentos de venta libre. En este contexto, siete de cada diez comerciantes encuestados afirmaron que el principal obstáculo actual es la falta de ventas, por encima de los problemas de reposición de stock que predominaban el año pasado.
Para los meses venideros, la expectativa del sector comercial se mantiene en una tensa cautela. Si bien la reapertura de algunas paritarias y los recientes bonos a jubilados podrían inyectar una cuota de liquidez en el mercado, los empresarios advierten que la recuperación será «lenta y en forma de L». Desde las cámaras mercantiles solicitan medidas que incentiven el crédito al consumo, como el fortalecimiento de programas de cuotas sin interés, para evitar que la recesión del sector se profundice y comience a impactar de manera directa en los niveles de empleo formal del comercio de cercanía.





